ALEGATO POR MI TIERRA

ALEGATO POR MI TIERRA

(por Herbert Pagani Traducido por Nataniel Castano) 

Plaidoyer pour ma terre

(Original pour Herbert Pagani)
Ayer, estaba en el metro y oí a dos señoras que decían:
"Has visto otra vez esos judíos con sus historias en la O.N.U.
¡Menudos fastidiosos!"
Es verdad.
Somos fastidiosos.
Hace siglos que llevamos fastidiando al mundo.
¡Esta en nuestra naturaleza, que le vamos a hacer!
Abraham con su D-os único,
Moisés con sus Tablas de la Ley,
Jesús poniendo la otra mejilla esperando la segunda bofetada.
Después Freud, Marx, Einstein,
todos fueron fastidiosos, revolucionarios, enemigos del orden.

¿Por qué?

Porque ningún orden, cualquiera que fuera el siglo, podía satisfacernos,
puesto que siempre estuvimos excluidos.
Reordenar las preguntas, ir mas lejos aún,
cambiar el mundo para cambiar el destino,
ese fue el destino de mis antepasados.
Por eso somos odiados por los defensores de todos los ordenes establecidos.

El antisemita de derechas reprocha a los judíos de haber hecho la revolución bolchevique.
Es verdad, había muchos, en 1917.
El antisemita de izquierdas reprocha a los judíos de ser los dueños de Manhattan.
Es verdad, hay muchos judíos capitalistas.
La razón es sencilla:
la religión, la cultura, el ideal revolucionario por un lado,
las carteras y los bancos por el otro,
son los únicos valores transportables,
las únicas patrias posibles de los que no tienen patria.
Y ahora que existe una,
el antisemitismo renace de las cenizas...
-¡perdón! de nuestras cenizas -
y se llama antisionismo.
Se aplicaba a los individuos, se aplica a una nación.

Israel es un gueto,
Jerusalén, es Varsovia...
Los nazis que nos asedian hablan árabe.
Y si su media luna se disfraza a veces de hoz,
es para engañar mejor a las izquierdas del mundo entero.
Yo que soy un judío de izquierdas, no tengo nada que hacer con cierta izquierda que quiere liberar a todos los hombres del mundo a costa de algunos de ellos, porque soy precisamente uno de estos.

De acuerdo con la lucha de clases,
pero también por el derecho a la diferencia.
Si la izquierda quiere contarme entre los suyos,
no se puede ahorrar mi problema.
Y mi problema es que desde las deportaciones romanas del primer siglo de la era común, hemos estado en todos los sitios deshonrados, desterrados, acosados, denunciados, aplastados, despojados, quemados y convertidos a la fuerza.

¿Por qué?
Porque nuestra religión,
es decir nuestra cultura era peligrosa.
¡Pues sí!

Algunos ejemplos...
El judaísmo fue el primero en crear el Shabbat, día del Señor, es decir el día de reposo semanal obligatorio.
¡Os imagináis la alegría del faraón, siempre retrasado de una pirámide!

El judaísmo prohibe la esclavitud.
¡Os imagináis la simpatía de los romanos, los más importantes mayoristas de mano de obra gratuita de la antigüedad !
Esta dicho en la Biblia:
"La tierra no pertenece al hombre, sino a D-os." De esta frase resultó una ley, la de la cancelación automática de la propiedad hipotecada cada 49 años.
¡Veis el efecto de una ley semejante sobre los papas de la Edad Media y los fundadores de los imperios del Renacimiento!

Era necesario que los pueblos no supieran.

Se empezó por prohibir la Biblia,
después fueron las maledicencias,
muros de calumnias que se convirtieron en muros de piedras y que llamaron guetos.
Después fue la inquisición, las hogueras y más tarde las estrellas amarillas.
Auschwitz es solo un ejemplo de genocidio industrial,
pero hubo genocidios artesanales por millares.
Tardaría por lo menos tres días nombrando solo todos los pogromos de España, de Rusia, de Polonia y de África del norte.

A fuerza de huir, de moverse, el judío fue a todas partes.
Se extrapola y ya está: no es de ninguna parte.
Estamos entre los pueblos como el niño en la asistencia social.
No quiero más ser adoptado.
No quiero más que mi vida dependa del humor de mis dueños.
No quiero más ser un ciudadano de alquiler.
Estoy harto de golpear en las puertas de la historia y esperar a que me digan: "Entre".
¡Entro y grito!

Estoy en mi casa sobre la tierra y sobre la tierra tengo mi tierra:
ella me fue prometida, ella será mantenida.

¿Que es el Sionismo?
Se reduce a una sencilla frase:
"El año próximo en Jerusalén".
No, no es un eslogan del Club Mediterráneo.
Está escrito en la Biblia,
el libro más vendido y peor leído del mundo.
Y este rezo se volvió un grito,
un grito que tiene mas de 2000 años,
y el padre de Cristóbal Colon,
de Kafka,
de Proust,
de Chagall,
de Marx,
de Einstein,
y hasta del señor Kissinger,
la repitieron, esta frase, este grito,
por lo menos una vez al año, el día de pascua.

¿Entonces el Sionismo, es racismo?
¡No me hagan reír!
¿Es acaso: "Dulce Francia, querido país de mi infancia" un himno racista?
El Sionismo, es el nombre de un combate de liberación..

En el mundo, cada cual tiene sus judíos.
Los franceses tienen los suyos:
son los bretones, los occitanos, los corsos, los trabajadores inmigrantes.
Los italianos tienen los sicilianos,
los yanquis tienen sus negros,
los españoles sus vascos.
Nosotros, somos los judíos de TODOS.

A los que me dicen: "¿Y los palestinos?",
les contesto: "Soy un palestino de hace 2000 años.
Soy el oprimido más viejo del mundo".
Discutiré con ellos, pero no les cederé mi sitio.
Allí hay sitio para dos pueblos y dos naciones.
Las fronteras son a determinar juntos.
Pero la existencia de un país no puede en ningún caso excluir la existencia del otro y las opciones políticas de un gobierno nunca han puesto en juego la existencia de una nación, sea la que sea.

¿Entonces por que Israel?

Cuando Israel este fuera de peligro,
escogeré entre los judíos y mis vecinos árabes,
los que me sean hermanos en las ideas.
Hoy, debo ser solidario con todos los míos, incluso con los que detesto, en nombre de este enemigo insuperable: el RACISMO.

Descartes no tenia razón:
"pienso luego existo", no quiere decir nada.
Nosotros, hace 5000 años que pensamos, y aún no existimos.

"¡Me defiendo luego existo!"

Herbert Pagani
Hier, j'étais dans le métro et j'entends deux dames dire:
"T'as vu encore ces Juifs avec leurs histoires à l'O.N.U.
Quels emmerdeurs!"
C'est vrai.
Nous sommes des emmerdeurs.
Ça fait des siècles qu'on emmerde le monde.
C'est dans notre nature, que voulez-vous !
Abraham avec son D'ieu unique,
Moïse avec ses Tables de la Loi,
Jésus avec son autre joue toujours prête à la deuxième baffe.
Puis Freud, Marx, Einstein,
tous ont été des gêneurs, des révolutionnaires, des ennemis de l'Ordre.

Pourquoi?

Parce qu'aucun ordre, quel que fut le siècle, ne pouvait les satisfaire,
puisqu'ils en étaient toujours exclus.
Remettre en question, voir plus loin,
changer le monde pour changer de destin,
tel fut le destin de mes Ancêtres.
C'est pourquoi ils sont haïs par les défenseurs de tous les ordres établis.

L'antisémite de droite reproche aux Juifs d'avoir fait la révolution bolchévique.
C'est vrai, il y en avait beaucoup, en 1917.
L'antisémite de gauche reproche aux Juifs d'être les propriétaires de Manhattan.
C'est vrai, il y a beaucoup de capitalistes juifs.
La raison est simple :
la religion, la culture, l'idéal révolutionnaire d'un côté,
les portefeuilles et les banques de l'autre,
sont les seules valeurs transportables,
les seules patries possibles pour ceux qui n'ont pas de patrie.
Et maintenant qu'il en existe une,
l'antisémitisme renaît de ses cendres...
- pardon! de nos cendres -
et s'appelle antisionisme. Il s'appliquait aux individus, il s'applique à une nation.

Israël est un ghetto,
Jérusalem, c'est Varsovie...
Les nazis qui nous assiègent parlent l'arabe.
Et si leur croissant se déguise parfois en fauçille,
c'est pour mieux piéger les Gauches du monde entier.
Moi qui suis un Juif de gauche, je n'en ai rien à faire d'une certaine gauche qui veut libérer tous les hommes du monde aux dépens de certains d'entre eux, car je suis précisément de ceux-là.

D'accord pour la lutte des classes,
mais aussi pour le droit à la différence.
Si la gauche veut me compter parmi les siens,
elle ne peut pas faire l'économie de mon problème.
Et mon problème est que depuis les déportations romaines
du 1er siècle après Jésus-Christ,
nous avons été partout honnis, bannis, traqués, dénoncés, écrasés, spoliés, brûlés et convertis de force.

Pourquoi?
Parce que notre religion,
c'est-à-dire notre culture était dangereuse.
Eh oui!

Quelques exemples...
Le judaïsme a été le premier à créer le Chabbat, jour du Seigneur,
c'est-à-dire le jour de repos hebdomadaire obligatoire.
Vous imaginez la joie des pharaons, toujours en retard d'une pyramide!

Le judaïsme interdit l'esclavage.
Vous imaginez la sympathie des Romains,
les plus importants grossistes de main-d'oeuvre gratuite de l'Antiquité!
Il est dit dans la Bible :
"La terre n'appartient pas à l'homme, mais à D'ieu."
De cette phrase découle une loi,
celle de la remise en question automatique
de la propriété foncière tous les 49 ans.
Vous voyez l'effet d'une loi pareille sur les papes du Moyen Âge et les bâtisseurs d'empire de la Renaissance!

Il ne fallait pas que les peuples sachent.

On commença par interdire la Bible,
puis ce furent les médisances,
des murs de calomnies qui devinrent murs de pierres
et qu'on appela ghettos.
Ensuite ce fut l'Inquisition, les bûchers et plus tard les étoiles jaunes.
Auschwitz n'est qu'un exemple industriel de génocide,
mais il y a eu des génocides artisanaux par milliers.
J'en aurais pour trois jours rien qu'a nommer tous les pogroms d'Espagne, de Russie, de Pologne et d'Afrique du Nord.

À force de fuir, de bouger, le Juif est allé partout.
On extrapole et voilà : il n'est de nulle part.
Nous sommes parmi les peuples comme l'enfant à l'assistance publique.
Je ne veux plus être adopté.
Je ne veux plus que ma vie dépende de l'humeur de mes propriétaires.
Je ne veux plus être un citoyen-locataire.
J'en ai assez de frapper aux portes de l'Histoire et d'attendre qu'on me dise : "Entrez".
Je rentre et je gueule!

Je suis chez moi sur terre et sur terre j'ai ma terre :
elle m'a été promise, elle sera maintenue.

Qu'est ce que le Sionisme?
Ça se réduit à une simple phrase :
"L'an prochain à Jérusalem".
Non, ce n'est pas un slogan du Club Méditerranée.
C'est écrit dans la Bible,
le livre le plus vendu et le plus mal lu du monde.
Et cette prière est devenue un cri,
un cri qui a plus de 2000 ans,
et le père de Christophe Colomb,
de Kafka,
de Proust,
de Chagall,
de Marx,
d'Einstein
et même de monsieur Kissinger,
l'ont répétée, cette phrase, ce cri,
au moins une fois par an, le jour de Pâques.

Alors le Sionisme, c'est du racisme?
Faites moi rire!
Est-ce que: "Douce France, cher pays de mon enfance" est un hymne raciste?
Le Sionisme, c'est le nom d'un combat de libération.

Dans le monde, chacun a ses Juifs.
Les Français ont les leurs :
ce sont les Bretons, les Occitans, les Corses, les travailleurs immigrés.
Les Italiens ont les Siciliens,
les Yankees ont leurs Noirs,
les Espagnols leurs Basques.

Nous, nous sommes les Juifs de TOUS.

À ceux qui me disent : "Et les Palestiniens?",
je réponds : "Je suis un Palestinien d'il y a 2000 ans.
Je suis l'opprimé le plus vieux du monde.
Je discuterai avec eux, mais je ne leur céderai pas ma place.
Il y a là-bas de la place pour deux peuples et deux nations.
Les frontières sont à déterminer ensemble.
Mais l'existence d'un pays ne peut en aucun cas exclure l'existence de l'autre et les options politiques d'un gouvernement n'ont jamais remis en cause l'existence d'une nation, quelle qu'elle soit.

Alors pourquoi Israël?

Quand Israël sera hors de danger,
je choisirai parmi les Juifs et mes voisins arabes,
ceux qui me sont frères par les idées.
Aujourd'hui, je me dois d'être solidaire avec tous les miens,
même ceux que je déteste, au nom de cet ennemi insurmontable :
le RACISME.

Descartes avait tort :
je pense donc je suis, ça ne veut rien dire.
Nous, ça fait 5000 ans qu'on pense, et nous n'existons toujours pas.

"Je me défends, donc je suis.!"


Herbert Pagani. 

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